Primitiva

Primitiva

Cerveza fresca, suave y sutil. Cuerpo balanceado con un intenso aroma frutal que acaba en un regusto de pan y cereal.

Desciende de las Pale Ale clásicas, aclaradas en el siglo XVIII por los avances de la combustión en el malteado. Próxima a las Golden y Blonde Ale, con un vivo aroma frutal y floral.

Pilsner, Aromatic, Caravienne, Caramunich
Amarillo, Cascade
27 IBU
6-8º C
Anchoas del Cantábrico, queso manchego, perdiz en escabeche…

Los aromas frutales y florales recrean la naturaleza de los cazadores-recolectores nómadas; las notas de pan y cereal, los principios agrícolas. Los tonos dorados-ambarinos evocan el mito la Edad Dorada y sus ríos de miel.

Ingredientes: agua, malta de cebada (gluten), lúpulo y levadura. Puede contener sedimentos propios de la fermentación natural.

Almacénese de pie, en frío (0-18º C) y protéjase de la luz.

GASTRONOMíA

Cerveza adecuada para cubrir momentos desde el aperitivo a platos de intensidad media como los elaborados con carnes de ave. Maridaje óptimo con sabores marinos como moluscos o pescados, a los que añade su carácter aromático afrutado y floral.

Para anchoas del Cantábrico aporta un toque fresco, así como un contrapunto dulce y amargo al punto salino del plato, que saca a relucir su sabor marino y evita la fatiga sensorial.

Buen contraste con quesos curados y semicurados como un queso manchego. El efecto de la cerveza contribuye a reiniciar la boca con el trago, invitando a un nuevo bocado que retroalimenta el gusto de la bebida.

Se incluyen las carnes de ave en diferentes elaboraciones: una perdiz en escabeche, con la que comparte el frescor que aportan los lúpulos en la cerveza y el escabeche en el plato; o, por otro lado, un gallo de corral en pepitoria, creando afinidad con la salsa gracias a las notas maltosas con recuerdos a frutos secos.

Recomendable en vaso de pinta, medida clásica para la cerveza en Reino Unido (Nonic) y muy utilizado en cervezas artesanas o craft (medida inferior en Estados Unidos). Perfecto para expresar sus aromas mientras se lleva a la boca en trago largo.

INTERPRETACIÓN

Primitiva surge como la cerveza original que representa el espacio alegórico de Cervezas Ibérica y para ello se inspira en los albores de las civilizaciones agrícolas y ganaderas que supusieron el medio propicio para la aparición de la cerveza. Los cambios de las estaciones y de la bóveda celeste son una constante en las narraciones mitológicas de las culturas primigenias. La agricultura y los referentes de la naturaleza configuraban la cosmovisión del mundo y de la divinidad de manera que, milenios más tarde, la personificación de la muerte en Occidente porta una guadaña, instrumento de siega, como símbolo de transición y cambio.

La dimensión agrícola del ser humano y de los principios de la cerveza se plasman en Primitiva con las notas de pan y cereal que prevalecen en boca gracias a la combinación de sus cuatro maltas y los sabores de las levaduras a través de una fermentación muy estable, sostenida a 18ºC. La vida nómada de los cazadores-recolectores durante el Paleolítico se presenta con una explosión de aromas aportados por los lúpulos (Cascade y Amarillo). La combinación de los lúpulos de última adición representa aproximadamente el 70% de la cantidad empleada. Recrea una naturaleza saturada de frutos con perfiles cítricos, con el protagonismo de la uva, que fueron base de la alimentación del ser humano prehistórico (mezclados con sabores que recuerdan al fruto seco); y una primavera con matices florales suaves y dulces (romero, azahar, etc.). De esta manera, la experiencia de Primitiva rinde homenaje al Epipaleolítico, periodo en el que acontece la denominada “revolución neolítica”, aparece el arte de la alfarería y la humanidad establece sus primeros asentamientos.

Por su parte, los tonos dorados y ambarinos evocan los textos míticos fundacionales. En Los Trabajos y los Días en torno al 700 a.C., Hesíodo relata las cinco “Edades del Hombre”, siendo la primera una Edad de Oro en la que los seres humanos permanecían siempre jóvenes gozando de festines y la tierra se cosechaba sin trabajo. El mito de una Edad Dorada y una tierra de abundancia se repite en los Campos Elíseos (‘llanuras alcanzadas por el rayo’ o la gracia divina) donde los dioses descansaban libres de pecado y deseo terrenal; las Islas Afortunadas, equivalentes al Paraíso; el Jardín del Edén del Génesis; reformulaciones posteriores como el país mitológico de Cucaña o Jauja, en el que Lope de Rueda sitúa de forma satírica ríos de miel o fuentes de mantequilla; o espacios de otras culturas como el Aarau egipcio o el mito de Enki y Ninhursag en la mitología sumeria. Dicha esfera legendaria tiñe Primitiva de un aura ancestral de goce y esplendor.

ELABORACIÓN

Se caracteriza por un cuerpo balanceado con una suave inclinación al lúpulo, acentuada por su intenso aroma frutal y floral. Sobre una base de malta Pilsner, tres maltas especiales contribuyen a añadir aroma e intensidad. El reparto de azúcares fermentables y no fermentables se logra por medio de dos escalones equitativos de temperatura en la maceración.

Siguiendo la línea de los estilos más próximos, Primitiva exhibe una brillante claridad en tonos dorados y ambarinos. Presenta un amargor medio, equilibrado y limpio con un final neutro que facilita el trago sin tender a la sequedad. Carbonatación media (2,4 vol. CO2), realizada en isobárico para evitar la oxidación en contacto con el aire, que no destaca sobre el fondo de la cerveza. Cepa inglesa de levadura, como las Golden Ale originales, con altos niveles floculación y mantenida a una temperatura estable de 18º.

Las cantidades de lúpulo añadidas durante la cocción acercan esta cerveza a algunas versiones de India Pale Ale con aproximadamente 6kg / 1000 L. Frente a las grandes cantidades vertidas durante toda la cocción o los dry hopping, en Primitiva se lleva a cabo una pequeña adición temprana que aporta menos de un tercio de los IBU y resulta en un amargor limpio. El grueso del lúpulo se vierte a falta de menos de 30 minutos del final de la cocción. Las últimas dos adiciones, responsable de la mayoría de los perfiles de aromas, representan el 70% aproximadamente del total de la cantidad empleada.

ESTILO

Los fuertes impuestos y gravámenes para financiar los conflictos del Imperio Británico ocasionaron que, a comienzos del siglo XVIII, los cerveceros emergentes experimentaran con adjuntos más baratos para aumentar sus beneficios. Era común que las casas privadas tuvieran entonces sus propios equipos y produjeran estas cervezas. Nace entonces una cerveza más pálida con una apariencia refinada y fascinante en el cristal de las copas.

El color de la cerveza está determinado esencialmente por la malta de cebada: maltas más tostadas o torrefactas dan lugar a cervezas más oscuras. El tostado de la malta en hornos de leña o, incluso con carbón, era impreciso e inestable.

Es en 1603 cuando sir Henry Platt consigue un carbón más poroso con un innovador método de procesado. Nace el coque: llave para controlar el proceso de malteado. El coque fue usado para maltear cebada en 1642 en el condado de Derbyshire, muy cerca de Burton: ciudad de capital importancia para la historia de la cerveza. Sin embargo, es en 1709 cuando Adam Darby, fijándose en la industria metalúrgica, optimiza el proceso para lograr que las maltas pálidas sean realmente accesibles. Aunque esta cerveza más pálida sea completamente diferente de la Pale Ale anunciada casi un siglo después para ser diferenciada de la London Porter, supone el origen los estilos actuales como las Golden o las Amber y Blonde Ale.

Las Amber y Blonde Ale americanas se originan como una variación de las APA (American Pale Ale) muy popular en microcervecerías y brewpubs. Exhibiendo tonos dorados y ambarinos, poseían desde un significativo sabor a lúpulo en algunos casos, o notas lupuladas más suaves y mayor presencia de los dulzores de las maltas, en otros. Las Golden Ale, de inspiración británica (establecidas para algunos autores a finales del siglo XX para discutir el monopolio de las cervezas “lagers”), presentan en muchas de sus versiones un intenso aroma a lúpulo y una brillante claridad.